Los senderos del Dragón, los caminos de la Serpiente o las líneas Ley
son los distintos nombres con las que son conocidas, desde tiempos
prehistóricos, unas misteriosas alineaciones de energía, que se
localizan en vórtices magnéticos en la mayoría de los lugares sagrados
del mundo, como los círculos de piedras o monumentos megalíticos,
iglesias, cementerios.
Habrían sido construidas con algún propósito desconocido por pueblos
prehistóricos y modificadas por el tránsito acuífero de los subsuelos o
de las grietas de terrenos que entran en fricción. Las primeras leyendas
conocidas de estas Líneas de Poder nos llegaron desde la Gran Bretaña
prehistórica (ver artículo “Las sendas del Dragón“).
Los Druidas creían que esta energía se deslizaba como una serpiente a
través del suelo como las corrientes telúricas. La religión druídica
creía que estas líneas telúricas son vías espirituales que recubren todo
el planeta.

