EZEQUIEL 1:5-24
5 De su interior aparecía una forma de cuatro seres vivientes. El aspecto de ellos tenía la forma de hombre.
6 pero cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas.
7 Sus piernas eran rectas, y sus pezuñas eran como pezuñas de becerro que centelleaban como bronce bruñido.
8 Debajo de sus alas, a
sus cuatro lados, tenían manos de hombre. Los cuatro tenían sus caras y
sus alas.
9 Sus alas se juntaban unas con otras. Y cuando se desplazaban, no se
volvían, sino que cada uno se desplazaba de frente hacia adelante.
10 La forma de sus
caras era la de una cara de hombre, con una cara de león en el lado
derecho de los cuatro, una cara de toro en el lado izquierdo de los
cuatro, y una cara de águila en los cuatro.
11 Así eran sus caras. Sus alas estaban extendidas hacia arriba. Cada
uno tenía dos alas que se tocaban entre sí, y otras dos que cubrían sus
cuerpos.
12 Cada uno se
desplazaba de frente hacia adelante. Iban adondequiera que el Espíritu
decidía ir, y no viraban cuando se desplazaban.
13 En medio de los seres vivientes había algo como carbones de fuego
encendido que se desplazaban como antorchas entre los seres vivientes.
El fuego resplandecía, y del mismo salían relámpagos.
14 Y los seres iban y volvían, como si fueran relámpagos.
15 Mientras yo miraba a
los seres vivientes, he aquí que había una rueda en la tierra, junto y
al frente de cada uno de los cuatro seres vivientes.
16 La forma y el
aspecto de las ruedas era como crisólito. Las cuatro ruedas tenían la
misma forma y aspecto, y estaban hechas de manera que había una rueda
dentro de otra rueda.
17 Cuando se desplazaban, lo hacían en cualquiera de las cuatro direcciones, y no viraban cuando se desplazaban.
18 Sus aros eran altos y aterradores, y los aros de las cuatro ruedas estaban llenos de ojos alrededor.
19 Cuando los seres
vivientes se desplazaban, también se desplazaban las ruedas que estaban
junto a ellos. Cuando los seres se elevaban de sobre la tierra, las
ruedas también se elevaban.
20 Iban adondequiera
que el Espíritu fuese, y las ruedas también se elevaban junto con ellos,
pues el Espíritu de cada ser viviente estaba también en las ruedas.
21 Cuando ellos se
desplazaban, también ellas se desplazaban; cuando ellos se detenían,
también ellas se detenían. Y cuando ellos se elevaban de la tierra,
también las ruedas se elevaban junto con ellos, porque el Espíritu de
cada ser viviente estaba también en las ruedas.
22 Sobre las cabezas de
los seres vivientes había una bóveda semejante a un cristal
impresionante, extendido por encima de sus cabezas.
23 Debajo de la bóveda,
sus alas se extendían rectas, la una hacia la otra. Y cada ser tenía
dos alas con que cubrían sus cuerpos.
24 Cuando se
desplazaban, escuché el ruido de sus alas como el ruido de muchas aguas,
como la voz del Todopoderoso, como el bullicio de una muchedumbre, como
el bullicio de un ejército. Y cuando se detenían, bajaban sus alas.
Informando: http://elarcadelmisterio.blogspot.com/
Fuente: sabiens
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