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miércoles, 15 de agosto de 2012

Fósiles complican la búsqueda del “eslabón perdido".


El árbol genealógico de la humanidad como lo conocemos —Homo sapiens— no es tan simple como que una especie le dio paso a otra. Nuevas evidencias sugieren que al menos dos diferentes especies de Homo vivieron en Kenia hace más o menos dos millones de años. 

             Reconstrucción de un cráneo con fósiles nuevos y de 1972.

 Los científicos publicaron en el diario Nature que han vinculado fósiles recientemente descubiertos con un controversial cráneo encontrado en Kenia en 1972. Creen que estos nuevos restos pertenecieron a la misma especie que la del cráneo, la cual ha sido denominada Homo Rudolfensis. 

El estudio es conducido por el prominente paleontólogo Meave Leakey. El cráneo del Homo rudolfensis, encontrado cerca del lago Turkana, tiene una cavidad cerebral más grande y una cara más plana que las del Homo habilis, la otra especie del género Homo que al parecer vivió durante el mismo periodo. 

Se cree que el Homo habilis se dedicaba a fabricar herramientas, ya que los huesos de la mano fueron encontrados junto a algunas herramientas hechas de piedra. Ha sido evidente durante largo tiempo que hubo varias especies Homo contemporáneas presentes en esta zona de Kenia, llamada Koobi fora, dijo Ian Tattersall, curador paleoantropólogo del Museo Americano de Historia Natural en Nueva York, Estados Unidos y quien no estuvo involucrado en el estudio. Tattersall dijo que este estudio ayuda a confirmar esa teoría. Pero algunos científicos que no estuvieron involucrados en el estudio dijeron que la evidencia no es suficiente como para proclamar que los nuevos hallazgos, junto con el cráneo de 1972, representan a una especie diferente de Homo. 

Lee Beerger, paleoantropólogo de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, Sudáfrica, llamó a este argumento, basado en la asociación de algunos fósiles, “débil”. Dijo a través de un correo electrónico que los restos también deberían compararse con otros posibles ancestros humanos, tales como el Australopitecus africanus y el Australopitecus sediba. “África del este no es una isla”, dijo Berger. “Uno debe considerar la evidencia de todo el continente en relación al origen del hombre para tan importante argumento como lo es el tema del origen del género Homo”. 

Los nuevos fósiles consisten en rostro, la mandíbula inferior y un fragmento de mandíbula inferior de diferentes edades, ninguno de los cuales es lo suficientemente antiguo como el espécimen del Homo rudolfensis. Se cree que estos nuevos fósiles tienen 1.83 millones de años y 1.95 millones de años respectivamente. Se trata de un rostro que es “increíblemente plano”, ya que existe una línea recta desde las cuentas oculares que llega hasta donde habrían estado los dientes incisivos, dijo uno de los autores del estudio, Fred Spoor, del Instituto de Antropología Evolutiva Max Planck en Leipzig, Alemania. Los pómulos en ambos lados de la nariz son demasiado pronunciados, lo que contribuye a que se vea plano. Los dientes incisivos están en línea recta, dijo. 

Toda esta información permitió a los investigadores realizar una reconstrucción virtual de cómo se hubiera visto la cabeza de un miembro de esta misteriosa especie. Leakey, del Instituto Turkana Basin de Nairobi, Kenia, dijo que las diferencias entre estas especies y lo que ya se conocía anteriormente son “mucho más extremas de lo que pudiera suponerse”, y no se trata de simples variaciones de la misma especie. El perfil plano de este cráneo es distintivo, dijo. El medio ambiente en esta zona con mucho viento es arenoso y extremadamente cálido ahora, pero hubiera sido mucho menos hostil hace dos millones de años, dijo Leakey. 

El lago Turkana era mucho más grande y existía mucha más vegetación, así que existían mayores oportunidades de comer diferentes tipos de alimentos. Incluso si el Homo rudolfensis y el Homo habilis vivieron en la misma época, probablemente no se conocieron. “No podemos decir que vivieron uno junto al otro y se dieron la mano”, dijo Spoor. Si somos descendientes de estas especies a las que pertenecen estas antiguas criaturas aún es incierto. Pudieran existir otras especies aún sin descubrir que hayan habitado durante esa etapa y que pudiera ser un antecesor mucho más probable. Bernard Woods predice en un artículo, también publicado en Nature, que para el año 2064 “los investigadores revisarán la hipótesis actual sobre esta fase de la evolución humana y la calificarán de simplista”. 




Fuente:    sabiens

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